EL KUROKO OLÍMPICO

(Foto: Tokyo 2020)

Ha pasado exactamente una semana desde la inauguración de los Juegos Olímpicos de Verano Tokio 2020, pero en las redes sociales todavía siguen siendo tendencia y bastante comentados, diversos aspectos de la ceremonia.

Uno de estos aspectos, quizás el más presente en Internet en estos momentos, es la representación que hizo Japón de los pictogramas que representan los 50 deportes olímpicos en competencia. Una representación no solo ingeniosa sino también muy divertida, que se escenificó por primera vez en la historia de los juegos y que como muchas otras cosas de Tokio 2020, tiene sus raíces en un aspecto concreto de la cultura japonesa.

(Foto: Tokyo 2020)

Este aspecto cultural al que hacemos referencia es el llamado Kuroko, que es como se le llama dentro del teatro kabuki, uno de los géneros más tradicionales del teatro japonés, al tramoyista completamente vestido de negro que ayuda a mover la escenografía. El público sabe que está allí, todos lo ven moviendo la utilería de la obra, representando animales y ayudando en el cambio de vestuario dentro del escenario, pero todos lo ignoran porque saben que no forma parte de la trama.

(Foto: Tokyo 2020)

En el caso de los pictogramas deportivos que se representaron durante la ceremonia inaugural, el Kukoko no iba vestido de negro sino completamente de blanco, para dar a entender que era “invisible” y para poder confundirse con el fondo del escenario.

(Foto: Tokyo 2020)

A este cambio de color del negro al blanco se le denomina Yukigo que significa “cubierto de nieve”, y es una técnica de actuación que también se utiliza en el teatro de marionetas llamado bunraku. El kuroko puede incluso vestirse completamente de azul, cuando la trama de la obra se desarrolla en escenarios marinos, momento en el que pasará a llamarse Namigo cuyo significado es “ola de mar”.

El kuroko proviene del teatro tradicional japonés, por ello se encuentra muy arraigado en la cultura japonesa (Captura de pantalla).

En el teatro Noh, otro género clásico del teatro japonés, el equivalente al Kuroko se llama Token, y también va vestido de negro pero lleva el rostro descubierto.

Dentro de la cultura popular japonesa, específicamente, dentro del anime, el manga y los video juegos, el Kuroko ha tenido varias apariciones a lo largo de los años. También existen programas de entretenimiento donde se organizan competencias, donde el ganador es la persona o grupo que representa mejor escenas de la vida diaria utilizando las técnicas del Kuroko, es decir, participando de una escena en la que debe representar cualquier cosa menos a un ser humano.