¿LUCHAR CONTRA EL ABURRIMIENTO? NO. GESTIONARLO, ¡SÍ!

Los niños son curiosos y creativos por naturaleza, normalmente no les cuesta encontrar espontáneamente formas de divertirse y pasar el tiempo. Sin embargo, en plenas vacaciones de verano en Japón y con más tiempo libre de lo normal, es común que en algún momento nos digan que están aburridos.

En la sociedad actual, se ha vuelto natural vivir acelerados y se valora mucho el mantenerse ocupado en múltiples actividades. Bajo esta premisa nos desenvolvemos en nuestro día a día y también nuestros hijos, y el no tener nada que hacer o llegar a estar aburridos se experimenta como algo negativo.

Sin embargo, debemos saber que para los niños -y adultos también- el aburrimiento es más bien una emoción útil, que abre un espacio valiosísimo de conexión consigo mismo, de reflexión, impulsa la curiosidad y creatividad para buscar activamente formas nuevas y diferentes de pasar el tiempo, más allá de las pantallas.
Es importante validar el aburrimiento y verlo como una oportunidad de conectar con las propias emociones, de desarrollar un pensamiento más flexible y autonomía para decidir en aquello que es posible, supone perseverancia y esfuerzo para buscar soluciones, desarrolla paciencia y también el autocontrol.
Hay quienes se frustran demasiado cuando no encuentran qué hacer, por ello, es importante darles la oportunidad y que sientan la libertad de escoger. No siempre debemos ser los adultos los que digamos qué hacer, para que pongan en juego sus recursos personales al organizar algo tan importante como su tiempo libre.

En ese sentido, es importante el equilibrio en las actividades que hagan, organizando el tiempo en casa, más aún si somos parte de un hogar donde los padres debemos salir a trabajar y los niños en época de vacaciones están solos durante el día.
Algo fundamental es tener en cuenta la seguridad y para prevenir accidentes delimitar claramente qué es lo que pueden usar de lo que encuentran en casa y qué no. Aquí es clave que supervisemos lo que hacen, no sólo confiarnos de las normas que establecemos, sino también dejar fuera de su alcance lo que puede significar un peligro.

Es recomendable darles responsabilidades de acuerdo a su edad, asignar tiempo para las tareas escolares y considerar el tiempo de ocio para lo que elijan hacer.
Ayuda el que tengan a la mano variedad de materiales en función a su edad, para que ellos generen sus propias opciones y elecciones. Tener al alcance siempre libros de diferente tipo, por ejemplo, es indispensable.
Las actividades extraescolares ocupan un lugar importante de su tiempo y es buen momento para reforzar en lo académico o hacer alguna otra de manera especial durante el verano. En este mes olímpico también se hace evidente lo que el deporte desarrolla en las personas desde edades tempranas y es gratificante ver a la juventud participando en un entorno inclusivo que fomenta la camaradería, el trabajo en equipo, la perseverancia, la tolerancia a la frustración, entre muchos otros valores y habilidades que nos da el deporte y que nos permiten crecer como personas.

Finalmente, el cómo los adultos reaccionamos a nuestro propio aburrimiento y utilizamos el tiempo libre es para los niños el ejemplo más cercano de cómo gestionar estos momentos desde la reflexión y la calma. Con qué actitud y estrategias personales los afrontamos para darles sentido y obtener resultados con saldo positivo resulta ser, sin duda, el mejor modelo para su aprendizaje.

Rocío Fernández
Psicóloga y psicoterapeuta
Especialista en el tratamiento de Trastornos de ansiedad
Especialista en Gestión del talento
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