RECETA PARA SUPERAR LA CRISIS

Aunque hasta el momento (viernes 11 de Junio) la decisión de quién llevará las riendas del Perú en los próximos años sea incierto, lo real es que al margen de quien sea esa persona, no hay comentarista que dude que no la va a tener fácil para gobernar, porque la oposición y los ciudadanos se encargarán de que su gestión sea para el bien del país.

¿Qué pasa si nos detenemos un poquito, dejamos de teclear en redes, hacemos una cura de silencio y reflexionamos? ¿Qué pasa si trabajamos en dar balance a nuestros pensamientos negativos que nos llevan a encontrarnos al borde del abismo? ¿Realmente, es el fin de una nación? ¿El armagedón llegó al Perú? ¿La economía se encamina al desastre?

Estas y muchas interrogantes rondan por nuestras mentes en estos difíciles momentos que vivimos. Pero, si pensamos un momento en lo siguiente y me dices ¿si esto es cierto o no?

  • La familia, mi familia, tu familia es el núcleo de toda sociedad. Una familia rota es una sociedad fracasada. (Si/No)
  • No vale la pena morir (ni de amor) por alguien que ni te conoce. (Si/No)
  • Una herida, mientras más profunda, demora en curar y más en cicatrizar. (Si/No)

    Si en tus respuestas por lo menos has marcado dos SÍ, entonces, ¿qué podemos hacer para pasar de ese pensamiento negativo a uno más esperanzador, para que el miedo y la desesperanza
    desaparezcan? Pues apelando a los elementos que nos unen como nación. Haremos una analogía culinaria.

Para que nuestro plato llamado PERÚ salga de rechupete necesitamos:

INGREDIENTES:

1 kilo de emociones,
½ kilo de diálogo y
una taza de optimismo sin preparar.

PREPARACIÓN:

Limpie bien el kilo de emociones, quitando el miedo, el odio y toda la ansiedad que encuentre en su interior, no se preocupe si luego de lavarlo bien le quedan solo unos gramos.

En un bol tan grande como sus brazos abiertos, coloque sus emociones limpias y agregue el diálogo acompañado con lo que tenga en casa. Una vez que empiece a mezclarse sentirá un aroma delicioso (si siente un olor desagradable es porque no limpió bien las emociones, empiece de nuevo), que te comenzará a transportar a tus mejores recuerdos.

Y, por último, vierta la taza de optimismo en la mezcla y salpicado de ideas de muchos colores, verá que la masa empieza a crecer.

Viértalo en una fuente lo suficientemente grande como para compartir y póngalo en el horno previamente desarrollado. Estará listo cuando sienta que se forma una capa dura, la que evita que la mugre, el fuego y los golpes afecten su interior suave y limpio. Sáquelo y comparta generosamente sus logros, le aseguro que una vez probado, todos querrán hacer el suyo”.

Algo que me gusta de la política nipona es que toda la población tiene claro que hasta el Primer Ministro es un funcionario del estado, y por ello se debe a sus jefes, que son cada uno de los ciudadanos, y no es al revés.

La labor de un presidente, canciller o primer ministro es poner al estado en beneficio de sus ciudadanos. Una situación contraria es característica de una dictadura o del extremismo, y esto sucede solamente si la gente lo permite.

Caminemos libres de emociones negativas, en el camino conversamos con todos los que nos rodean con empatía y respeto, y miremos adelante con optimismo porque no hay nada mejor para un país que una ciudadanía limpia, resiliente, pacífica y unida.

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