RESILIENCIA

“…tan pronto nos sale el clavo, se olvida to´ el sufrimiento”,  Rubén Blades en “Maestra Vida”.

Una de las habilidades más útiles para la vida.

Si yo te pregunto: ¿Cuánto tiempo más vas a estar sufriendo las consecuencias de la emergencia del COVID 19 (ansiedad, temor, estrés por el aislamiento, problemas económicos, etc)? ¿Qué pronóstico de tiempo le echarías?

En esta oportunidad, vamos a empezar hablando de algo que todos vamos a necesitar en los tiempos difíciles que estamos viviendo: La capacidad de recuperarnos de las adversidades o resiliencia.

Para entrar en tema, volvamos a la pregunta: ¿Cuánto tiempo más vas a estar sufriendo las consecuencias de la emergencia del COVID 19?

La mayor parte de la gente dirá que esto va a durar mucho, pero mucho tiempo. 

Por alguna extraña razón, las personas tendemos a estimar que los acontecimientos infelices van a tener una duración mucho más larga de la que en realidad terminan teniendo. 

Pero esto no es así. Así como nuestro organismo tiene un sistema inmunológico que reacciona frente a amenazas externas, nuestra mente viene preparada también para reaccionar frente a acontecimientos como difíciles y hace que nos recuperemos mucho más rápido de lo que inicialmente se piensa. 

Lo que pasa es que los malestares tienden a ocupar toda nuestra mente y no nos dejan ver nada más. Y cuando acaban -que siempre acaba-  simplemente nos olvidamos. 

Es así, somos muy malos cuando queremos hacer “pronósticos afectivos”, estimaciones sobre cuánto va a durar el padecimiento y eso hace que nuestra sensación de estar sufriendo se sienta con mucha mayor intensidad.

“Cuando una ventana se cierra, una puerta se abre”.

Existe sin embargo una manera de combatir esta percepción y por lo tanto, aliviar un poco nuestros sentimientos negativos en medio de una adversidad. Se trata de tener en cuenta que “Cuando una ventana se cierra, una puerta se abre”. 

Eran tiempos en que trabajaba como responsable de Imagen y Relaciones institucionales. Había estado haciendo eso en dos o tres empresas relativamente pequeñas o medianas y sentía que era mi actividad favorita.

Uno de esos dìas aparece un aviso en el diario en el que buscaban al Director de Relaciones Institucionales para una super corporación global a cargo de una de las marcas de más valor en el mundo mundial.

Era la oportunidad soñada: En ese tiempo pensaba que lo mejor que me podía pasar en mi vida era trabajar para esa empresa, en esa área específica y en ese cargo.

Y es así que presento mi solicitud, con poca fe en mí mismo,  pero con mucha ilusión, la verdad. Avanza el proceso, me citan, me entrevistaron, me hicieron pruebas e increíblemente para mí,  llegué a estar entre los dos finalistas. Y eligieron al otro…

Me pareció que era lo peor que me podía haber pasado y que nunca más podría tener nada mejor en la vida. Y no fue así. Todo fue mejor después de eso.

Sobre este mismo asunto,“Cuando una ventana se cierra, una puerta se abre” trata un ejercicio muy interesante desarrollado por la gente de Positive Psychology. 

Un ejercicio muy interesante desarrollado por Positive Psychology. 

Es muy sencillo:

Empieza recordando un fracaso, adversidad o situación en que las cosas no salieron de acuerdo a lo planeado. Esa es la ventana que se cerró.

Ahora recuerda lo que sucedió luego de que esta ventana se cerró: ¿Acaso se te aparecieron nuevas oportunidades en las que no habías pensado? ¿Quizás esa oportunidad que surgió no la hubieras podido aprovechar si la ventana no se cerraba? Esta es la puerta que se te abrió y quizás sólo se abrió gracias a que nos estabas con la mente ocupada en la ventana que -felizmente- se cerró.

Date cuenta entonces que lo que te pareció tan malo en un momento, resultó ser una gran bendición. Se liberaron tu atención y tu energía para permitirte aprovechar esa otra oportunidad que de otra manera, hubieras desperdiciado.

Para terminar de aprovechar los hallazgos de este modo de pensar, intenta responderte otras preguntas:

  1. ¿Por qué se cerró la ventana? Quizás no era un buen momento, o el proyecto era malo realmente para ti. O no estabas lo suficientemente preparado, o no era lo mejor para ti, como pensaste.
  2. ¿Cuánto tardaste en encontrar la puerta? ¿Por qué te tardaste? Por causa tuya o fue que las cosas se presentaron de ese modo, simplemente.
  3. ¿Hubo alguien que te ayudó a abrir la puerta?¿Quién? ¿Cómo fue la ayuda en concreto?

Mediante estas reflexiones, serás mucho más consciente de que no siempre lo que crees que es una adversidad, lo es realmente. También podrás darte cuenta que siempre hay caminos alternativos y que se trata de mantener la mente abierta para percibirlo. 

Otro hallazgo fundamental es que hay gente a tu alrededor que te ayuda y mucho. Trata de ser agradecido y de ayudar a otros tú también. recuerda que el mundo da vueltas.

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