Entrevista a José Bravo Kohatsu, SEGUNDA GENERACIÓN E INSTITUCIONES

Bravo es uno de los autores de un libro recientemente publicado sobre
las primeras tres décadas de la presencia peruana en Japón. Escribió
sobre las instituciones de la comunidad peruana.

Por: EDUARDO AZATO SHIMABUKURO / Fotos: AJAPE, Eduardo Azato S. / ED.227 MARZO-ABRIL 2024

  José Bravo Kohatsu es un joven profesional formado en Japón, hijo de inmigrantes, y el primero de la segunda generación en hacerse cargo de la institución peruana más antigua en actividad en el Japón. Conversó con KYODAI MAGAZINE, en momentos en el que el “Fenómeno Dekasegi” cumple 35 años.

  La llegada masiva de peruanos al Japón cumple tres décadas y media este año. En todo ese tiempo, se efectuaron muchos intentos de organizarse a través de la creación de asociaciones o grupos afines y, salvo contadas excepciones, la mayoría de estas iniciativas fracasaron por diferentes motivos.

   José Bravo Kohatsu es hijo de estos migrantes que arribaron en los 90 y llegó al Japón de niño. Su formación estudiantil transcurrió aquí en entidades japonesas y como profesional en temas de Ciencias Sociales, ha realizado investigaciones relacionadas a la comunidad de peruanos en el Japón que han sido publicadas en estudios académicos.

   Pero José es también desde hace unos años el presidente de la institución más antigua de la comunidad de peruanos en este país, la Asociación Japonesa Peruana para la Integración (AJAPE en sus siglas, ver cuadro) que tiene 23 años de actividad y ha venido desarrollando un trabajo sostenido en el tema de educación de la niñez y juventud no solo peruana, sino latinoamericana.

La Asociación Japonesa Peruana tiene más de 20 años y su actividad es
de tipo educativo, brindando asesoría sobre educación japonesa, así
como difundiendo la enseñanza del japonés entre adultos y apoyando a
los escolares con las materias de la escuela.

   Probablemente sea, también, el primer peruano de “segunda generación” que accede a comandar una institución dentro de la comunidad peruana.

*Hasta donde sé, eres el primer hijo de “dekasegi” que encabeza una institución de la comunidad peruana, y es la más antigua de las que tenemos, con un plan de actividades regular durante el año. ¿Por qué no hay más gente de tu generación que se preocupe en liderar algunas de nuestras asociaciones?

– No es un tema fácil, dado que no solo es tener interés o voluntad y hacerse socio. Pienso que las asociaciones de este tipo se justifican en respuesta a buscar solucionar algunos temas, en este caso, de nuestra comunidad. Es decir, es necesario también ser conscientes del por qué existe la institución y a través de ella buscar esas soluciones. La mayoría de mi generación conoce muchos de estos problemas porque los hemos vivido en nuestra etapa de formación. Hoy, ya adultos y conocedores de ambas realidades y culturas, la peruana y la japonesa, podríamos aportar desde nuestras experiencias para hacer una comunidad peruana mejor en este país. Pero es un trabajo voluntario y que demanda algunas responsabilidades. Conscientes de ello, la participación de estos nuevos integrantes podrá ser mucho más beneficiosa. Pese a que tenemos más de 20 años de vigencia, creo que como toda institución de nuestra comunidad, también carecemos de recursos humanos para ir aprendiendo de aquellos socios que con su esfuerzo permitieron que la asociación desarrolle sus primeros pasos, y lleven la AJAPE en los años que vienen. De mi parte, desde la presidencia, haré lo posible para conmemorar los 30 años de la asociación.

35 AÑOS, ¿LOS PROBLEMAS CAMBIARON?

*Los peruanos aquí llevamos más de tres décadas. ¿Nuestros problemas y necesidades cambiaron con el tiempo?

– En el tema de educación, pienso que seguimos igual. Sigue habiendo padres de familia que no tienen información sobre cómo funciona la escolaridad aquí. Eso no ha cambiado. Son familias que por lo general no entienden el japonés y por ello buscan nuestra ayuda. Están también los hijos de inmigrantes que no pudieron completar las fases escolares aquí o llevar estudios superiores, y no saben orientar muy bien a sus hijos sobre los requerimientos para postular a escuelas de secundaria superior (koukou), institutos de entrenamiento profesional (senmon gakkou) o universidades. Eso tiene que cambiar, porque de esta forma las aspiraciones de los chicos de seguir estudios superiores podrían verse truncadas y solo van a tener a las fábricas como alternativa. De otro lado, está lo del envejecimiento de la comunidad y la forma cómo la primera generación va a enfrentar esa etapa. No estoy seguro si una asociación o una empresa sea la más idónea para brindar soluciones en este tema. De cara a los 30 años de nuestra asociación tengo en proyecto realizar una investigación entre la colectividad de latinos que permita conocer cuáles son las nuevas necesidades de esta generación que ya está adaptada a la vida en este país.

José Bravo Kohatsu ha realizado investigaciones sobre la comunidad
peruana que han sido publicadas en el ámbito académico, y ha tomado
parte en conversatorios sobre el tema. Vivió en Japón desde los 8
años.

*Dentro de tu generación, la de los hijos de los inmigrantes, ¿crees que hay interés en seguir manteniendo o participando en una comunidad peruana?

– Es difícil, y yo le echaría la culpa a Uds., los de la primera generación (risas). En realidad, son muchos factores por los que es difícil que a mi generación le interese mantener la peruanidad aquí en Japón. Los que vinieron en la época de los “dekasegi” se esforzaron por brindarnos una vida mejor a sus hijos y lo han hecho muy bien, sacrificándose en muchos aspectos. Creo que ha sido difícil dejarnos un legado o identificación con lo peruano; más aún si nosotros, los más jóvenes, vivimos una fuerte asimilación a la sociedad japonesa desde pequeños. De otro lado, está también que los peruanos nos encontramos dispersos por todo el país y son pocas las ciudades en las que se concentra un grupo numeroso de compatriotas, lo que también dificulta esta identificación con nuestras raíces o participar de los eventos que se realizan en este sentido. Totalmente diferente al Perú, donde la mayoría de la comunidad nikkei vive en Lima y ello facilitó mucho el que hasta ahora se mantenga esa identificación con el Japón, como un legado marcado a través de las generaciones. Ello no ocurre aquí, las circunstancias son más difíciles. Muchos de la segunda generación aquí se pueden preguntar, qué es lo que, como comunidad peruana, nos dejaron los de la primera generación. En el seno familiar pueden transmitirnos la cultura, costumbres e identidad, pero dónde las podríamos aplicar o compartir fuera de casa; no tenemos ni la oportunidad ni un lugar dónde hacerlo, para seguir fomentando y enriqueciendo esta “peruanidad”. Por eso, por decirlo de alguna forma, los jóvenes sienten el Perú en casa, pero cuando salen, vuelven al Japón. Siendo así, lo peruano solo lo viven en casa y con una fuerte asimilación a la vida japonesa, podrían pensar que no hay necesidad de tener una comunidad.  En la AJAPE, gracias a que tenemos actividades con los chicos y asesoría en educación, hay jóvenes peruanos que nos buscan y participan, pero de allí, a que vean necesario estar en una comunidad peruana, es distinto. He percibido sí que entre los que siguen estudios universitarios le prestan un poco más de interés a sus raíces. Ellos quizás podrían ayudarnos en encuestas y proyectos de investigación que podrían interesarles, acercándolos a sus orígenes, costumbres y la problemática de los latinos en Japón.

*¿Cuándo decides interesarte en la comunidad peruana en Japón, al punto de llevarte a realizar investigaciones y publicar estudios sociológicos?, ¿Por qué interesarte en el lado peruano, si ya estabas plenamente asimilado a la vida en este país, como muchos otros jóvenes extranjeros?

-Ya me han preguntado eso. ¿Por qué hago trabajo voluntario, por qué trabajo por mi comunidad? Eso tal vez le nazca a uno, pero creo que obedece a una experiencia que tuve en mi vida. A mi me ayudaron mucho cuando llegué al Japón con ocho años a vivir en Fukuoka, donde no tuve contacto ninguno con peruanos, fuera de mi familia, hasta terminar mis estudios escolares, y trasladarme a Kanagawa a seguir estudios en un instituto. Siendo sincero, nunca imaginé que allí vivieran tantos peruanos. Luego de estudiar, viajé al Perú para reforzar el español y pasé seis años viviendo en Lima, haciendo trabajo voluntario en entidades y proyectos de la Asociación Peruano Japonesa, donde aprendí mucho sobre organización, pese a que en los inicios sentí no ser aceptado por causas de tipo racial. Felizmente las cosas fueron cambiando y a raíz de la crisis del 2008, muchas familias retornaron del Japón. Tomé parte en una iniciativa para hacer que esos niños y jóvenes que se criaron en Japón no pierdan el japonés y puedan reunirse informalmente solo para conversar en nihongo. Fue entonces que comencé a interesarme por su problemática, que era la misma que yo viví en los 90 en Japón cuando era niño. Decidí regresar al Japón y postular a la universidad para estudiar Ciencias Sociales y eso fue lo que me llevó a tomar contacto con los peruanos del Japón y su problemática, lo que me ha permitido hacer varias investigaciones de tipo académico también.  

La AJAPE es la asociación de la comunidad peruana más antigua en
vigencia. Su actividad se focaliza en apoyar la educación de los más
jóvenes, pero también organiza eventos como charlas de orientación
médica.

FUTURO DE LA COMUNIDAD

*¿Cómo ves a la comunidad peruana de aquí a 5 años, cuando la AJAPE cumpla su trigésimo aniversario?

-Entendiendo que hay dos o más generaciones marcadas de peruanos aquí. Están nuestros padres y la gente de mi generación y los que vienen. Muchos entienden el español pero no lo hablan y ello puede crear dificultades, sino conflictos, en el grupo familiar. El idioma es importante, pero también la cultura, y creo que allí sí hay diferencias entre la forma en que los inmigrantes y sus hijos han conseguido adaptarse a la vida en Japón. Por ello me parece que con el tiempo, la comunidad peruana, tal como la conocemos, va a desaparecer. Es cierto que hay participación en algunos eventos, pero ésta se da más a nivel de espectadores que de actores u gestores de las actividades. No creo que haya interés entre los peruanos más jóvenes de seguir fomentando la existencia de instituciones o comunidad de este tipo.

*Se ha publicado un libro sobre las tres décadas de peruanos en Japón, y tu escribes un capítulo, precisamente, sobre la historia de nuestras instituciones aquí. ¿Cuál es la asociación de peruanos más antigua en Japón_

– En la actualidad, podría decirse que la asociación que presido es la más antigua de las que se encuentran vigentes y que desarrollan un plan regular de actividades, pero las primeras entidades que reunieron a los peruanos, antes aún del llamado ‘Fenómeno Dekasegi’, se forman en la prefectura de Okinawa que, como sabemos, tiene fuerte relación con el Perú. Fueron creadas por inmigrantes que retornaron a la isla. La primera, de acuerdo a mis investigaciones, data de 1948, tras la guerra, y se llamó Okinawa Perú Kyokai. Ya en los 60 y 70, hijos de estos inmigrantes al Perú  llegaban a Okinawa por temas familiares o estudios y terminaban quedándose, dando pie a que se formen agrupaciones como el Koza Perukai, vigente hasta nuestros días, que refuerza mucho el sentido de etnicidad ‘nikkei’ y las actividades y costumbres que aún tienen lugar en la colectividad japonesa en Lima, como el tanomoshi (pandero); algo que no se ve entre las otras instituciones que reúnen a los peruanos residentes en el Japón. Ya a partir de los 90, con la llegada masiva de los trabajadores peruanos al Japón, comenzaron a formarse algunas instituciones en varias partes del país como la Asociación Nikkei Perú -la primera de la época “dekasegi”-, que no tuvieron continuidad y fueron desapareciendo casi al mismo tiempo en que se creaban otras. Un período complicado porque lo principal entonces era dedicarse al trabajo y solucionar las necesidades familiares, por lo que hacer labor de tipo social y preocuparse en formar un colectivo de peruanos, solo podía hacerse en su tiempo libre. 

¿Qué es la AJAPE?
APOYANDO A LOS MÁS JÓVENES

La Asociación Japonesa Peruana para la Integración se creó en 1999, pero puede decirse que ya desde 1994 se comenzó a formar un grupo, a pedido del cónsul peruano de la época, para poder apoyar a los miles de peruanos que masivamente llegaron durante esa década como parte del movimiento “dekasegi”. 
Para ello se convocó a algunos compatriotas que se encontraban en el país, pero fuera del ámbito de quienes vinieron a trabajar a las fábricas. Eran personas que estudiaban especialización en sus ramas en universidades del país, u otros que ya venían efectuando prácticas profesionales en entidades japonesas. 
El primer presidente fue el Dr. Carlos Díaz y le tomó la posta años después el ingeniero Alberto Palacios. José Bravo Kohatsu es el tercer presidente de la entidad.
Como grandes colaboradores en la labor y progreso de la institución la asociación tiene desde su fundación a miembros japoneses como los esposos Yasumasa y Etsuko Takahashi (actual vicepresidenta), Itaru Nakanishi y el peruano Augusto Sakihara.
En el año 2006 se registró en Tokio como organización jurídica sin fines de lucro y once años después se hizo lo propio en la prefectura de Kanagawa, donde también funciona una filial de la institución. Ello les ha permitido poder obtener ayuda económica para la financiación de sus actividades o ser incluidos dentro de programas sociales de entidades como Save The Children, Nike o Proyecto Shinjo.
En los primeros años sus acciones se centraron en apoyar a los peruanos inmigrantes en problemas de la vida cotidiana en Japón y orientarlos en temas de la educación de sus hijos. Pasados los años, la asociación focalizó sus esfuerzos en ayudar a las generaciones de peruanos y latinoamericanos más jóvenes. 
Sus actividades se realizan en locales en Machida (Tokio) y Yamato (Kanagawa) en donde se brindan clases de español para niños y japonés para adultos, así como sesiones de refuerzo para ayudar a los escolares en los deberes de la escuela. De la misma manera, periódicamente se ofrecen a sus asociados charlas de orientación sobre temas médicos, seminarios de computación y clases de danzas típicas del Perú.
Para mayor información sobre la asociación, visitar la web: https://ajape.org/es/

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