JAPÓN EN 10 PALABRAS

Por: MARIO CASTRO GANOZA / ED.227 MARZO-ABRIL 2024

La sociedad japonesa se encuentra muy ligada al lenguaje hablado y el kanji ocupa un lugar importante en el funcionamiento y en las tradiciones de este país

¿Cómo explicaría usted Japón? ¿Con qué palabra o palabras describiría su esencia, espíritu o los rasgos que considera más elementales de la nación que nos acoge?
Definitivamente y en nuestro caso, no es una sino 10 palabras las que logran dar una idea de lo maravilloso que es Japón, a pesar de sus cosas malas.

Sumimasen. Textual y etimológicamente se trata de una disculpa y se podría traducir como “perdón”, pero el valor y significante social que tiene la palabra no es el mismo que nuestro “perdón” en castellano.
Cuando se pide perdón o disculpas en español, lo que tratamos es de asumir la responsabilidad y subsanar un error o falta que nosotros hayamos cometido, sin embargo, un japonés dirá sumimasen no necesariamente para disculparse por algo que él haya hecho mal o de lo cual sea responsable, sino para indicar que lamenta la situación así él no tenga responsabilidad alguna en lo que está pasando. Quizás el mejor ejemplo para ilustrar esto, es cuando chocamos con alguien en la calle mientras caminamos, así hayamos sido nosotros quienes embestimos a la otra persona, esta dirá “sumimasen” y hará una leve inclinación.
Sumimasen es de hecho, una de las palabras que también se usa para relajar la tensión en una determinada situación, mostrar respeto por la otra persona, consideración y como muestra de que se toman en cuenta los sentimientos ajenos.

Omotenashi. Traducida, esta palabra significa “hospitalidad”, pero es mucho más que eso. En todo caso se puede decir que es el espíritu de la hospitalidad japonesa porque incluye los buenos modales y hacer hasta lo imposible para que la otra persona (no solo el cliente sino el prójimo) se sienta completamente a gusto.
Pero la conciencia del omotenashi japonés va incluso más allá del individuo, ya que el omotenashi también implica o busca la armonía general, del grupo, se trata de dar desinteresadamente para crear un ambiente placentero que contribuya al bienestar general y a la interacción de las personas. Es lograr una buena experiencia.
Un ejemplo sencillo de omotenashi es cuando buscamos una dirección y al preguntarle a un japonés, este abandona lo que esté haciendo en ese momento, incluso el trabajo que realiza, para guiarnos a nuestro destino.

Genki. Esta es una palabra que encierra varios significados, todos ellos relacionados con la vitalidad, la buena salud, la energía y el entusiasmo. También es uno de los saludos más comunes ¿O genki desuka? (¿Cómo estás?), Genki desu (Estoy bien).
Se puede decir que la energía, la alegría y la buena salud se resumen dentro de esta palabra que, a la vez, es uno de los conceptos fundamentales de la cultura japonesa que trata de que sus ciudadanos siempre estén “genki”. Desde los niños en el colegio hasta los abuelos.
En Occidente, por lo general se cree que cuando uno está sano como consecuencia también tiene energía para realizar todo tipo de actividades, mientras que en Japón se cree que la energía es una fuerza vital que debe tener cualquier persona, una actitud positiva que como consecuencia lo hará sentirse sano. Genki es entonces, un concepto que envuelve mucho más que lo físico. De hecho, el kanji de genki significa algo así como «fuente espiritual».

Mottainai. Significa ¡que desperdicio!, y es una exclamación que se relaciona muy estrechamente con los alimentos pero que se puede aplicar a cualquier situación en la que no se utiliza algo, ya sea material o no: “entrenamos tanto y al final no participamos”, ¡mottainai! Es en general, la sensación que se siente cuando se desperdicia algo.
En su vertiente más común, la relacionada a los alimentos y los objetos, mottainai se convierte en una filosofía de vida según la cual se debe tener una actitud ecológica y reciclar todo lo que se pueda, lo cual se entiende perfectamente cuando se toma en cuenta que Japón es una isla con muy pocos recursos naturales. De allí que tradicionalmente los japoneses sean muy cuidadosos con el medio ambiente.
Sin embargo, los tiempos modernos según argumentan algunos, han traído consigo el declive de la filosofía mottainai, ya que lo descartable ha invadido Japón al igual que un consumismo desenfrenado.
Otro ejemplo de este declive es que solo los supermercados y tiendas de conveniencia arrojen a la basura más de dos millones de toneladas anuales de comida, ya que la política es renovar obentos y alimentos preparados cada 12 horas para mantenerlos frescos.

Ganbatte. Esta palabra cuya traducción más cercana es “haz tu mejor esfuerzo”, pero que también se relaciona con expresiones como ¡ánimo!, ¡sigue adelante!, ¡sigue esforzándote!, es bastante conocida.
En Japón lo que se respeta es el esfuerzo, al margen del resultado, y “hacer el mayor esfuerzo” es muy valorado.
Y lejos de lo que se pueda pensar, el concepto de ganbatte no solo se aplica al trabajo sino a todo tipo de actividades, desde laborar en una oficina o en el área de construcción, hasta cantar karaoke, correr una maratón o cargar un omikoshi (anda tradicional). El punto es hacer, quedar y demostrar el mayor esfuerzo.

Kawaii. Se puede traducir como adorable, tierno y algunos otros significados que rondan esos terrenos. Lo que no se debe confundir es kawaii con bello. Kawaii no significa belleza, aunque también puede incluirla.
Dentro de la sociedad japonesa, el concepto de kawaii se encuentra integrado desde la cultura popular a través del manga y el anime entre otras manifestaciones, hasta los sectores de gobierno. El mejor ejemplo de ello son las 47 prefecturas del país, cada una de las cuales tiene una mascota “kawaii”que facilita la comunicación con los ciudadanos.
Las empresas e instituciones, sean estatales o privadas también recurren a las mascotas, incluso la policía y hasta algunas cárceles en diferentes puntos del país, las cuales quieren suavizar su imagen de centro de reclusión de criminales frente a la sociedad.
Lo kawaii también sirve para explicar temas delicados o sensibles. Luego del terremoto de Tohoku en el 2011, el gobierno lanzó una historia de manga cuyo protagonista era el “Niño atómico”, el cual y a través de una metáfora sobre el dolor de barriga, les explicaba a los niños lo que estaba sucediendo en Fukushima.

Otsukare. Se traduce como fatiga o cansancio, y ya hemos señalado líneas arriba que en Japón es amplia y altamente respetado el esfuerzo que se hace en cualquier actividad, sea trabajo, estudio, juegos, etc. Pero el ámbito natural de otsukare es el laboral.
De lo que se trata es de darlo todo en la actividad que se realice, lo cual se premia y se reconoce con la frase «Otsukaresama deshita» que significa “debes estar muy cansado”.
Esta frase, que también se pronuncia antes de beber una cerveza por ejemplo (la cual se merece como premio al esfuerzo realizado), es el mejor cumplido que puede recibir un japonés.

Shoganai. Textualmente significa “¡Qué puedo hacer!” o ”¡Que voy a hacer!”, pero lejos de ser una resignación mansa, una queja o incluso una forma de no asumir alguna responsabilidad o acción ante un hecho determinado, sh?ganai es una filosofía de vida que empuja a seguir adelante “maemuki”, positivo.
Es aquello que se dice ante cosas que escapan a nuestro control y ante las cuales, debemos resignarnos rápidamente para poder seguir adelante. El japonés no se detiene en lamentos inútiles (obviamente hablamos de generalidades), en lo que se fija es en aquello que puede hacer para continuar (solución de problemas).
Esta palabra, sh?ganai, es una de las explicaciones de la conducta que tuvo el pueblo japonés luego del terremoto de Tohoku en el 2011. Conducta ordenada, cívica y proactiva que sorprendió al mundo entero.

Yoroshiku. Algunos afirman que esta es quizás, una de las palabras más difíciles de traducir a otro idioma, ya que se trata de un concepto que no existe en la cultura Occidental, porque básicamente es una declaración de humildad.
La traducción más común que se le da es “por favor sea amable conmigo”, de allí que se le utiliza cuando conocemos o nos presentamos formalmente ante otra persona.
Pero este término también tiene otras traducciones: mis mayores saludos, por favor recuérdeme, cuide de mí, se lo agradezco anticipadamente, entre otras.
Yoroshiku onegaishimasu, una manera mucho más formal de acompañar esta palabra durante una presentación.

Itadakimasu. Significa “lo recibo con humildad”, y es una palabra que tiene una relación directa con el budismo, religión imperante en el archipiélago. ¿Dónde está la relación? Sencillo: el budismo considera cualquier tipo de vida como algo sagrado, y si un pez o un pollo han dado su vida para que nosotros nos alimentemos, debemos agradecerlo de manera especial: itadakimasu.
Pero no son los únicos a los que se les debe agradecer. También hay que hacerlo con todas las personas que han formado parte del proceso que trajo el plato a nuestra mesa: el pescador que extrajo los peces del mar, quien los cocinó, quien preparó los condimentos o las plantas de los cuales provienen, a quien nos lo sirvieron, etc.
Por ello, la palabra se debe pronunciar juntando las manos y haciendo una pequeña reverencia, que no implica religiosidad sino respeto y humildad.

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