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DECIDIMOS SER FELICES
“La unión hace la fuerza”

Nos remangamos las camisas e ingresamos al 2O2O con el corazón pleno y la esperanza más abierta que nunca. El año 2O2O no será un año más para quienes formamos parte y compartimos la visión y misión del Grupo Unidos.
Acaba de finalizar un año intenso, que tuvo puntos álgidos en los últimos meses. No podemos ser ajenos a la realidad que vive buena parte de Latinoamérica, con países que se han visto desbordados por manifestaciones políticas y sociales que nos motivaron a intentar poner en luz los valores más profundos de la democracia.
Una comunidad sin memoria no tiene historia. Saludamos a cada hombre, cada mujer cada compatriota responsable en defender la democracia, en forjar su destino y el de su familia momento tras momento. Ingresamos a una nueva década, una nueva era agradeciendo a la vida, comprometiéndonos a trabajar unidos, ya que “la unión hace la fuerza”.
“La violencia engendra violencia”. Otra frase tan trillada como real. Se refiere tanto a un simple episodio cotidiano como a las grandes guerras de la humanidad. Todos entendemos que esa agresividad muchas veces puede ser un atajo para lograr un cometido, aunque se convierta en un camino que jamás será agradable transitar. Cuando hay gritos, cuando hay golpes, cuando hay maltrato, nadie queda satisfecho y todos quedan dañados de alguna manera. El propio Mahatma Gandhi, abanderado de la no violencia, reflexionaba: “Me opongo a la violencia porque cuando parece causar el bien, este solo es temporal. El mal que causa es permanente”.
“Quien gana una discusión es quién en realidad pierde”. Esa máxima atribuida a la sabiduría popular puede ayudar a comprender la riqueza que engloba el hecho de estar abiertos a las diferencias. En tiempos en los que la crispación está a flor de piel y en los que tener la razón pareciera ser un objetivo preciado, muchas veces sin importar los modos en que se manifiestan las opiniones, vale ponerle un freno a la intención de tener la última palabra y estar abiertos a nuevas perspectivas. De hecho, podría afirmarse que quien pierde la discusión, en realidad está ganando un nuevo punto de vista, una nueva mirada que lo enriquece como persona. En pocas palabras, aprendamos a aceptar que otros pueden pensar diferente que yo.
Sin darnos cuenta, son reiteradas las ocasiones en las que el deseo de imponer, más que compartir nuestras ideas nos juega una mala pasada. Y no solo ocurre en un debate político, religioso, futbolero, sino que sucede en los pequeños temas de la vida cotidiana, en casa, en la calle, en la escuela, en la fábrica, en la oficina, en el supermercado, en un entredicho de tránsito, cuando hacemos un trámite, etcétera. Para muestra un botón, los argumentos de cómo se enfrenta en casa, en la comunidad, en lo nacional e internacional, en los gobiernos e instituciones, en la Organización Mundial de la Salud el brote del “Coronavirus”.
A veces somos protagonistas y otras, espectadores. Lo vemos en los medios de comunicación, en las redes sociales y en el Congreso de la Nación. La violencia se ha entreverado de una u otra manera en nuestra vida de todos los días y erradicarla no parece una tarea sencilla.
En diversos artículos y testimonios de la presente edición comprobamos que el diálogo y nuestra actitud proactiva -es decir optimista ante situaciones diversas y también adversas- construyen y dan frutos. Hagamos el ejercicio de ponernos imaginariamente en el lugar del otro -en sus zapatos- para intentar comprender su punto de vista y luego retornar a nuestro sitio para ofrecer nuestra perspectiva implica muchas veces el esfuerzo y la voluntad de aceptar la diversidad. Una diversidad que inevitablemente nos enriquecerá si estamos abiertos a recibirla.
“El amor engendra amor”. Una frase menos escuchada pero tan real como la del inicio. Se trata de generar una nueva cultura que implica ir contracorriente. Que invita a ser pacientes, tolerantes, de modo de crear ambientes más agradables, donde nos animemos y animemos a otros a expresar sentimientos y emociones de manera constructiva. El resultado será un entorno más vivible y disfrutable. Todos lo necesitamos. Un ambiente de armonía, donde podamos tomar la decisión y asumir la actitud de ser feliz, para ello es necesario que la mayoría de nosotros estemos enfocados en tal propósito, porque “la unión hace la fuerza” que generará un espiral de buenas relaciones y un círculo virtuoso de buenas acciones.
La felicidad es una decisión. Si asumimos esa decisión, debemos estar dispuestos a lucharla constantemente para estar satisfechos con nosotros mismos, en armonía con los demás y nuestro medio ambiente.
Entonces estimados lectores a remangarse las mangas y decidir ser felices. Volvamos a empezar siempre. Como ocurre luego de un año de gran intensidad y con otro de grandes desafíos por delante, es bueno frenar, tomar aire, descansar y recargar las energías para lo que viene.
La época primaveral es una invitación para aflojar tensiones, repasar lo hecho –donde encontraremos errores y aciertos, aspectos negativos y positivos– y trazar nuevos objetivos que nos permitan avanzar en el crecimiento personal y colectivo, junto a aquellos que nos acompañan en este viaje que llamamos vida.
Con la consigna de “Volver a empezar siempre. Mejorar siempre, enseguida y con alegría. No darnos tregua hasta que cada día constituya un escalón más alto que el día anterior… y hacer de nuestra vida una subida, una escalada…”
En este año que seremos anfitriones desde el 24 de Julio de la comunidad mundial con las “Olimpiadas y Paraolimpiadas Tokyo 2O2O”.
El Grupo Kyodai les desea amigos lectores
¡Una buena y feliz Primavera 2O2O!.