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ESPERANZA

“La esperanza es esa cosa con plumas que se posa en el alma,
y entona melodías sin palabras, y no se detiene para nada,

y suena más dulce en el vendaval; y feroz tendrá que ser la tormenta
que pueda abatir al pajarillo que a tantos ha dado abrigo.

La he escuchado en la tierra más fría y en el mar más extraño;
mas nunca en la inclemencia de mí ha pedido una sola migaja.”
Emily Dickinson.

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Entrevemos en estos días un renovado modo de vida que hemos adoptado por encima de nuestra rutina, días donde lo esencial pasa a ser primordial. Pensar en nuestra salud, el autocontrol, vivir atentos a nuestro entorno y en los que están a nuestro lado.

Desde que la pandemia fue declarada, conforme pasan los días nos sentimos más vulnerables y somos más humanos, podemos ver muchas acciones de gente en el mundo para proteger nuestra casa común y despertar la sensibilidad que llevamos en nuestro ADN: el cuidado del planeta y el rechazo a la indiferencia de otros ante el cambio climático, la extinción masiva y la pobreza de espíritu que amenazan con destruir el progreso que hemos alcanzado hasta ahora.

Circula en las redes el fenómeno de Venecia, que muestra hoy el agua cada vez más cristalina en sus canales, la aparición de peces y hasta cisnes. Es el Arco Iris del 2020 después del diluvio. Como leemos en la obra de Verdi, que inspire al creador una melodía, que infunde al padecer valor.
Somos en el mundo cada vez más vecinos -compartiendo desde los balcones, ventanas cantos y sonrisas-, más solidarios -comprando la despensa al vecino anciano del lado, al conocido que tiene muletas-, más atentos -cediendo el asiento del tren a personas con dificultades, limpiando, desinfectando y manteniendo los lugares comunes pensando en el otro, usando masku y estornudando teniendo cuidado-, más fraternos -ocupándonos y comunicándonos con nuestros compañeros de escuela, trabajo, amigos de cómo se encuentran, cooperando recíprocamente- , con cada acción que ayer fue invisible y nada más que gestos de cortesía y buenas costumbres, hoy toman todo su sentido en la comunidad, y ésta se torna familia.
Al mismo tiempo celebramos la mayor conciencia que se da en las sociedades que ya no pueden admitir el discurso de los medios, los políticos y los grandes intereses, con un indiferente “así sea”. Hay dudas, hay preguntas, hay afirmaciones entorno a las causas, hay crecimiento de la conciencia en la persona y en las comunidades sociales.
También hay una necesidad: comprender que sea lo que sea la amenaza, debemos y podemos salir juntos, estamos todos implicados y comprometidos, con todas las creaturas terrestres.
Por eso, un llamamiento para que nos unamos en la esperanza, mientras reflexionamos honestamente sobre nuestras acciones, valores y damos el siguiente paso juntos: todo el mundo unido para tomar acciones audaces para dar sostenibilidad a nuestra existencia.
Las mismas situaciones límites nos ponen en un sendero de creatividad, renacen las ideas de superación, las intuiciones de lo novedoso. Francisco de Asís decía: “Hacer primero lo necesario, luego lo posible, y tan pronto estés haciendo esto, estarás haciendo lo imposible”.
Si bien en 2020 hay incertidumbre y desorientación, más que nada hay esperanza, de vida familiar, de gran respeto y cuidado al otro, de un mundo mejor donde personas y naturaleza conviven en armonía, para recomenzar un estilo de vida nuevo más centrado en la fraternidad que en nuestras carreras individualistas.
Nos encuentra más focalizados en lo importante, no en lo que queremos ser, -siempre mejor o tener más, sin nunca llegar a la satisfacción-. Nos centra en el ser, en el ahora, en el presente con quienes nos rodean. En este compromiso de vida les deseamos a todos los lectores la fuerza de mantenernos unidos,
UNIDOS VENCEREMOS