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2o2o Sueños de Angel

     2o2o, hito de la flamante era Reiwa, segunda década del segundo milenio e inicio del círculo del calendario chino con el icónico año de la Rata. Testigo de grandes eventos y acontecimientos, Tokio y Japón nuevamente sedes de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos, poco más de medio siglo después de que se celebraran aquí esos eventos en 1964. Muchos esperan que la economía y el bienestar de Japón prosperen como la primera vez.
2o2o, 31 años de la migración peruana a Japón, 121 años de la emigración de japoneses al Perú, 147 años de la firma del “Tratado de Paz, Amistad, Comercio y Navegación” de relaciones diplomáticas Perú- Japón, 31 años de la instauración del 3 de abril como el día de la Amistad Peruano Japonesa; dos siglos o más de la independencia de la mayoría de países de América Latina, 199 años de Perú.
2o2o, década de esperanza en la lucha a favor de la ecología, erradicar la pobreza y el hambre; disminuir la brecha de género, el empoderamiento de la mujer, los jóvenes, la familia, manteniendo el espíritu que nos deja el Papa Francisco con su visita de Noviembre de 2019.
2o2o, desafío que nos convoca a todos a renovar la esperanza en las nuevas generaciones para ser adultos significativos y respetuosos. Los padres al cumplir las funciones con nuestros hijos como con los amigos de nuestros hijos, tíos hayan tenido o no hijos, abuelos biológicos o no, profesores, entre otros. En un medio que por más de 30 años ha inculcado y puesto como eje la noción individualista “Cada quien baila con su propio pañuelo” que se traduce en que sólo yo, tengo que tratar de sobrevivir, merma el sentido colectivo-comunitario y el acceso a los bienes-servicios públicos se torna indispensable.
2o2o, materializa e impulsa “Los sueños de Angel”, Angel Yasuda, más conocido como Kuga, sueños que no sólo son suyos, sino de quienes se comprometen en forjarlo y alentarlo, su mamá Martha, su papá José, su on?chan Rebeca, su entorno, su familia, el gran semillero de formación de un gran muchacho y un talento potencial. El hogar responsable de construir día a día, momento a momento con sacrificios y trasnochadas el rumbo hacia una meta deportiva sostenible.
2o2o, crianza desde la perspectiva del involucramiento parental, piedra angular para un desarrollo armónico y pleno de un niño o adolescente, en cosas simples, nada extraordinarias: ¿Qué hacen nuestros hijos después del colegio? ¿Quiénes son sus amigos? ¿Qué ven en la televisión o en las redes? Comer al menos una vez a la semana juntos (la comida congrega), tocar la puerta de sus habitaciones, sentarnos y dar una señal concreta que cuentan con nosotros, los adolescentes ante la pregunta ¿qué necesitan?, una alta proporción responde: “contar con alguien”. Nosotros como papás, en el Japón de hoy, donde se trabaja muchas horas al día, incluido el tiempo de transporte, nos preguntamos en ¿qué momento hacemos todo eso?
“La fe mueve montañas”, reza el dicho popular, que puede encontrar su origen en la cita bíblica de Mateo, cuando hace referencia a las palabras de Jesús: “Les aseguro que si tienen fe tan pequeña como un grano de mostaza, podrán decirle a esta montaña: ‘trasládate de aquí para allá’, y se trasladará. Para ustedes nada será imposible.” De hecho, el término ‘fe’ proviene del hebreo emuná, que representa estabilidad, firmeza, confianza, seguridad, fidelidad, reino, realidad, veracidad, honradez, lealtad.
Y este “Creer” que proponemos desde estas páginas precisamente engloba esos valores, que no solo se atribuyen a quienes tienen una determinada creencia religiosa sino a todos los hombres de buena voluntad que, con sus propias convicciones y en su vida diaria, creen en la posibilidad de ser actores de una nueva sociedad y humanidad.
Creer en estos valores es justamente lo que nos une y lo que se convierte en una fortaleza, capaz de superar las más profundas divisiones, no solo entre las personas sino también entre los pueblos. Pero este “Creer” también nos habla de la confianza que depositamos en nosotros inmigrantes y en nuestros descendientes. Nosotros, descendientes de esta América Latina de “Todas las Sangres” , herederos de “Las Venas Abiertas de América Latina”. De esta América Latina capaz de sobreponerse a lo largo de su historia de un sinfín de injusticias fruto de la marcada desigualdad social de la que está impregnada.
Uno de los frutos de esta tierra es Francisco, el primer Papa latinoamericano, quien conoce a la perfección el latir de los nacidos en estos pueblos de esta parte del globo. En su viaje apostólico a Perú, expresó: “Veo que han venido no solo de los rincones de este país, sino también de otros países vecinos. ¡Qué linda imagen de la Iglesia que no conoce fronteras y en la que todos los pueblos pueden encontrar un lugar! Cuánto necesitamos de estos momentos donde poder encontrarnos y, más allá de la procedencia, animarnos a generar una cultura del encuentro que nos renueva en la esperanza. (…) hay madres, hay hijos, hay familias y hay comunidad. Y donde hay madre, familia y comunidad, no podrán desaparecer los problemas, pero seguro que se encuentra la fuerza para enfrentarlos de una manera diferente”.
Son miles, millones, las personas que creen en esos valores que, más allá de provenir de una raíz cristiana, de otra religión, de creencias de pueblos ancestrales o de diferentes convicciones, son sin dudas el motor que pone en marcha los corazones para convencernos de que es posible un mundo unido e impulsa a encontrar la mejor forma de compartir este planeta juntos.
Desde Kyodai Magazine, el Grupo Kyodai les desea unas muy Felices Fiestas, con el deseo de reencontrarnos el próximo año 2o2o caminando juntos.