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 Al servicio del prójimo 

“Es necesario la educación para ejercitar los tres lenguajes juntos: el de la cabeza, el del corazón y el de las manos. Es necesario aprender a pensar bien, a sentir bien y a trabajar bien.” 

Papa Francisco 

La educación, la economía y el trabajo son realidades que nos atraviesan de manera permanente. Haya vocación o desorientación, prosperidad o escasez, certezas o incertidumbres, vaivenes que se repiten y sacuden la estabilidad de quienes habitamos en esta zona del mundo, son dimensiones de la vida que indefectiblemente deben dignificar a todos. 

Desde quien trabaja en una fábrica, o quien maneja su pequeña economía familiar hasta el más experimentado empresario sabe que son muchos los aspectos que se juegan cuando nos referimos a esta disciplina, la cual es imposible desligar de “los tres lenguajes” a los que se refirió el papa Francisco: “Es necesario la educación para ejercitar los tres lenguajes juntos: el de la cabeza, el del corazón y el de las manos. Es necesario aprender a pensar bien, a sentir bien y a trabajar bien. Sí, incluso el trabajo, ya que no es solo un medio de vida, sino algo inherente a nuestro ser humano, y por lo tanto, también es un medio para conocer la realidad, para comprender la vida: es una herramienta para la formación humana real y efectiva’”. 

Por eso, pensar en educarse en la economía y el trabajo contemplando el equilibrio entre “la cabeza, el corazón y las manos” nos ayudaría a “pensar bien”, “sentir bien” y “hacer bien las cosas”, “de modo que –continúa Francisco– estos tres lenguajes estén interconectados: piensas lo que sientes y haces, sientes lo que piensas y haces, haces lo que sientes y piensas, en unidad. Esto es educar”. De hecho, el propio pontífice, en otra ocasión aseguró: “Trabajando nos volvemos más personas. Nuestra humanidad florece, los jóvenes se vuelven adultos trabajando”. 

Sin dudas que la realidad laboral repercute directamente en la vida de la persona adulta y de una familia. Y estas vivencias las tenemos los herederos de estos 120 años de inmigración a Perú, donde nuestros ancestros nos formaron con amor al esfuerzo, al estudio, a la familia y al trabajo. Con el servicio a los demás y a la comunidad. Con el popular “ganbatte”. Pero es clara la necesidad también en la juventud, en la nueva generación, que mientras estudia proyecte su vida alrededor de su vocación. ¿Cuáles son las posibilidades que tendrá en un futuro? ¿Cómo hacer para que aquellas tres dimensiones entre el pensar, sentir y hacer estén en equilibrio, sin que ninguna prevalezca sobre otra? 

Algunas pistas en el proceso de formación de los niños y jóvenes en el marco de comunidades, organizaciones y movimientos ideales: “La generosidad y heroísmo característicos de estos jóvenes los llevan con frecuencia a descuidar o a no dar valor a los estudios o a la profesión anterior y futura. El trabajo es la posibilidad de sentir y escuchar el latido del corazón de la propia ciudad, del propio tiempo y de la propia gente de verdad”. El desafío de entender el trabajo como un medio para alcanzar la integralidad de la persona y que la economía sea siempre más humana es cada vez mayor. Por eso cobra aún más importancia la atención a quien atraviesa el dolor por la falta de trabajo y a quien no cuenta con las mejores condiciones laborales. 

Si bien aún hay mucho camino por recorrer, ya son variadas y profundas las experiencias e iniciativas que reflejan que ambas dimensiones pueden estar al servicio de la persona y ser generadoras de frutos abundantes. 

En Japón es difícil, porque pertenecemos a una minoría étnica. Sin embargo, sigamos esforzándonos y nucleándonos en estos principios. Así se ven resultados en hechos y acciones, para muestra tres botones: en el Perú con el cortometraje Hatsu, en Japón con la medalla de bronce en judo de nuestro Yuta Galarreta en los Juegos Panamericanos Lima 2019, y en el Grupo Kyodai con la condecoración del gobierno Peruano con la Orden “al mérito por servicios distinguidos en el grado de oficial” a nuestra Gerente General Kashiko Tanimoto, quien ofreció este mérito a nuestra comunidad, a nuestros socios, a ustedes queridos lectores. 

El Grupo Kyodai al servicio de usted amigo lector.