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¡CELEBREMOS!
Pongamos en vitrina nuestra identidad y nuestro patrimonio cultural

La entrega de esta publicación 204 es icónica porque se vive un clima de fiesta por muchos motivos, se ingresa a un flamante periodo imperial con Naruhito como nuevo emperador, se cierra la era Heisei testigo de nuestros 30 años de estar en estas islas, se conmemora los 120 años de inmigración japonesa a la tierra de ensueños que es Perú, se está expectante de las Olimpíadas Tokio 2020, se manifiesta el respeto a la longevidad el 16 de Septiembre con homenajes a las personas de la tercera edad, y se celebran las fiestas nacionales de muchos países de nuestra América Latina.
Los 120 años de inmigración japonesa al Perú es celebrada en el marco del cambio de era y entronización de Naruhito como emperador, tanto en estas islas como en nuestra tierra natal con diferentes reuniones, simposios, que engalanan este centésimo vigésimo aniversario.
Por estos días los consulados, las asociaciones cívicas, culturales y recreativas de inmigrantes de muchos países que viven en Japón realizan multitudinarios eventos para dar a conocer distintas manifestaciones de su cultura, su gastronomía, su arte, su folclore y todos esos rasgos que los identifican con el deseo que las nuevas generaciones que nacieron en estas tierras conozcan y perpetúen su patrimonio cultural.
El verano es la temporada de los latinoamericanos por excelencia, porque gran parte de nuestras naciones por coincidencia conmemora sus fiestas patrias y muchos de ellos las realizan en Julio, como es el caso de Venezuela, Argentina, Colombia y Perú, otros en Agosto, Bolivia, Ecuador y Uruguay, y en Septiembre llegan las fiestas de México, Chile y los países centroamericanos. Felicitaciones para todos ellos.
Pareciera paradójico celebrar en un escenario latinoamericano convulsionado, ya que la realidad de Venezuela es bastante fuerte y con horizontes nublados. También aparentemente la corrupción está de moda. No se habla de otra cosa en todos los ambiente, sólo para nombrar algunas situaciones, Odebrecht, Ghosn… Tenemos la impresión de navegar en medio de un mar de desconfianza e incertidumbre frente a la guerra comercial y tecnológica entre los dos gigantes del globo, Estados Unidos y China.
Estamos frente a un complejo panorama antagónico. ¿Cómo podemos aprovechar esta coyuntura compleja en la que parece estar sumergida el país y el mundo, en medio de un ambiente en el que se mueven tantos intereses que dejan de lado nuestra identidad y patrimonio cultural? ¿Dónde encontrar el valor de no dejarnos llevar por una u otra corriente y permanecer consecuentes al camino emprendido? Es aquí donde tiene que ponerse en evidencia el espíritu resiliente (luchador) de la sociedad peruana e hispanoamericana. Por ello, vemos gratamente el paso dado por el gobierno del Perú en asumir la lucha contra la minería ilegal, decisión fundamental que desearíamos todos los gobiernos sigan. Unido al hecho de la histórica aprobación de la Declaración de los derechos de los campesinos por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), un caminar antiguo como el tema de la tierra y sus trabajadores, desde siempre imperante. Finalmente se asume una responsabilidad mundial. ¡Celebremos!
Paralelamente, hemos podido ver en los últimos años cómo ha aumentado el posicionamiento del Perú a nivel internacional, país número 1 seleccionado por Japón como el destino recomendado para visitar Machu Picchu y ampliamente galardonado como destino gastronómico. Las principales fortalezas de estos nombramientos, y muchos otros, radica en general en nuestra imponente naturaleza, nuestra incontrastable historia, nuestra riqueza cultural, nuestra variada gastronomía, nuestras expresiones artísticas, monumentos nacionales, centros culturales, teatros, museos y fundamentalmente nuestra hospitalaria gente. La suma de cada individuo nos hace un gran grupo humano, a la vez que el conjunto de riquezas que posee el Perú, nos hace a nosotros inmigrantes sus herederos y responsables de difundir este “turismo cultural” y conseguir perpetuar la sustentabilidad del patrimonio nacional, acción que bien llevada, puede dinamizar nuestras economías locales y ayudar a una mayor valoración por parte de la comunidad de lo que nos es propio. Una herramienta de integración cultural, no solo con japoneses y las comunidades originarias de Perú y América latina, sino con las nuevas que están instalándose en el país producto de la apertura de fronteras y el envejecimiento de la población. Educando y transmitiendo los grandes valores y rasgos del pueblo peruano y latino podemos lograr el anhelado crecimiento con calidad de vida y fortalecer la esfera social, económica y educativa de la colectividad. Además de fomentar el cuidado del medio ambiente.
El Grupo Kyodai asume ese rol promotor apoyando toda manifestación cultural de nuestros hermanos latinoamericanos. Este año invitamos a celebrar y participar en la prometedora edición de nuestro ya tradicional Perú Festival.
¡CELEBREMOS!
Los 120 años de inmigración japonesa al Perú
Los 30 años de estar en estas isla
Nuestras Fiestas Patrias