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Solidaridad
“… a pesar de la distancia, siempre contigo Perú”

Y de repente el mundo se detuvo. Casi sin darnos cuenta, por primera vez en la historia de la humanidad, todo el planeta atraviesa la misma situación. Ya no importa en qué país, en qué ciudad, en qué lugar remoto de la tierra uno se encuentre. “Todos estamos en lo mismo”.

Un virus invisible pero con un gran poder de propagación trabó todos los engranajes y el brusco freno provocó una tormenta de incertidumbre y miedo, generando preguntas nunca antes formuladas y, por tanto, la necesidad de respuestas jamás elaboradas. Tanto de las personas como de los Gobiernos, que deben tomar decisiones -nunca fáciles- y que han reflejado diferencias en el accionar de los países, más allá de que ninguno posea la certeza de que todas las medidas son correctas. Se trata de aprovechar la luz de hoy, esa que se abrió camino en millones de corazones y de pueblos para poder avanzar, se ha dado un paso adelante en la conciencia colectiva, no lo perdamos nunca más.

La socialidad; nuestro ser con los otros, de la misma manera que la interculturalidad, y nuestras riquezas culturales, como nunca ofrecen sus fragancias. Una sociedad que en muchos rincones del mundo compartió, ofreció, donó de sí lo que podía. Muchas realidades constatamos en estos meses que nos hacen tener esperanza, debemos ser conscientes que nos toca aprender juntos, a no repetir, a elegir cada día transitar estas nuevas posibilidades.

Comenzó así la era de la creatividad y del cambio para romper con lo establecido, para privilegiar la vida y la salud, ya que sin ellas no habrá ni dinero, ni economía, ni producción. Está claro que unas no son excluyentes de las otras, pero serán necesarias nuevas ideas, un nuevo paradigma, que componga un orden imprescindible para que el funcionamiento recupere equilibrio y armonía.
Es esperanzador el entusiasmo de los jóvenes, y no sólo el de ellos, para salir de su zona de confort, arremangándose y contagiando con el “virus” del amor recíproco a familiares, amigos, compañeros de estudio, etc. Entre otros aspectos, ellos nos enseñan –y hasta se demuestran a ellos mismos– que la virtualidad, a la cual muchas veces hemos mirado con desconfianza por quitarnos la posibilidad del contacto cara a cara, se ha convertido en un puente imprescindible para acompañar y sentirnos acompañados, para compartir la vida, los sueños.
Son bocanadas de aire fresco que renuevan el espíritu. Son oportunidades que hasta el planeta está aprovechando para respirar, regalándoles a sus habitantes nuevos cielos estrellados a falta de contaminación y el retorno de animales a sitios donde se vieron expulsados por la presencia del hombre.
En esta edición hablamos también de los peligros que conlleva la nueva situación, y Mario Castro escribe de cómo “sobrevivir” a ellos y adaptarnos de la forma más sana posible a la “nueva normalidad». En estos meses queremos estar con ustedes, queridos lectores, con esta edición de la revista que comprende los meses de julio, agosto y septiembre, con notas escritas al cierre de mayo por lo que son suceptibles a cambios. Por ello, para mantener el contacto pueden seguirnos en el facebook del Grupo Kyodai.

Las grandes crisis y calamidades, son circunstancias que hacen reaccionar a la sociedad para rescatar los valores que la sustentan. En tal sentido es una oportunidad y ocasión para que afloren acciones de solidaridad y amor al prójimo. Es así como el artículo Varados de Eduardo Azato describe experiencias de solidaridad surgidas de modo personal y espontáneo tanto en Japón como en Perú durante esta pandemia.

La incertidumbre, de la que también hablamos en este número, no permite hacer pronósticos fidedignos sobre el futuro próximo. Aún no sabemos qué mundo nos espera después de esta crisis. El dolor por la pandemia y la angustia por no saber hasta cuándo durará nos exige “cambiarnos a nosotros mismos” para volver a salir renovados a abrazar a la humanidad en los que más sufren.
Quizá sea una utopía creer que después de esta pandemia la humanidad será mejor. Puede ser momento de creer en las palabras de Eduardo Galeano y confiar en que a pesar de que la utopía se mueva como el horizonte, justamente nos “sirve para caminar”. Y hacia allá vamos. Juntos.

Unidos en la Campaña de Solidaridad Amor Perú.

“A pesar de la distancia, Kyodai y todos los peruanos en Japon siempre
CONTIGO PERU“