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Las defensoras de los sueños

Esta edición cubre los meses de mayo y junio. En el mes de la madre también celebraremos el Golden Week, y durante el del padre comienza la temporada de lluvias festejando a la familia. Llegamos a mitad del año y hay la impresión de que el mundo está dominado por fuerzas adversas. Guerras, atentados, asesinatos, cambios climáticos, migraciones forzadas y crisis económicas. Sin embargo, todavía estamos aquí, y hay razones poderosas para continuar trabajando por un futuro mejor.

No hay recetas para un mundo mejor, pero una gran mujer creía que un ingrediente era la fraternidad.  La amistad que te permite salir del aislamiento y abre la puerta al desarrollo de los pueblos e  individuos que todavía están excluídos. Esta revista habla de esa fraternidad que empieza entre todas esas personas que comparten un mismo manojo de llaves.  La familia no sólo es un ámbito de reunión, es el lugar donde las pequeñas acciones de bondad, ternura, humildad y escucha al otro se practican.

El sueño de Martin Luther King era que la fraternidad fuera el orden del día del hombre de negocios y la palabra de orden del hombre de gobierno.  La fraternidad nos abre los ojos y nos convence de que nos necesitamos mutuamente, debemos pensar en el otro como en la persona con la que compartes una misma mesa, una misma casa.

Hagamos que nuestro colectivo sea una sola familia, una comunidad. Esta edición es un tributo  a nuestros socios que nos acompañan y alientan. Albert Einstein escribió a su hija Lieser que hay fuerzas poderosas inexplicables para la ciencia. Una fuerza universal que es el amor.

Somos testigos de su existencia  en el amor incondicional de los padres. En el lazo invisible que se prolonga en una relación a través de los años. Lo vemos en la grandeza del ser humano en cada hombre y la mujer que se complementan, en cada familia de nuestro colectivo, en nuestro planeta azul a través del espacio tiempo a lo largo de las generaciones.

Pienso en todas las mujeres del mundo, y en su papel de que esa fraternidad surja en nosotros. Chiara Lubich decía que una mujer tiene una innata capacidad de ser fuente de alegría y de paz para los que la rodean; con su gracia, de tal manera que es definida, con autoridad; “probablemente la obra maestra de la creación”. Porque las mujeres añade – lo sabemos – “son las millones y millones de mujeres, esposas, madres, vírgenes, viudas, casi siempre desconocidas y en el silencio, que hacen de levadura en nuestra sociedad y sirven de pararrayos ante muchas calamidades.”(1)  Es sobre todo en estas mujeres y en su rol que supera al género en quienes pensamos. En esta ocasión el GRUPO KYODAI quiere honrar, celebrar, y recordar su compromiso como las principales promotoras de desarrollo social de la especie humana.  Como constructoras de la paz, las gestoras de la fé y, sobre todo, defensoras de los sueños.

 

(1) Chiara Lubich, Trento, (Auditorium Santa Chiara) 1 de enero de 1995